Quiero hablar de lo bueno que es dejar de lado, un poco, todo lo on-line. Quienes estamos conectados casi las 24 horas del día, nos sentimos extraños si no podemos enchufarnos a la red, la infinidad de diferentes dispositivos nos hacen más fácil al vida conectada; ya no solo tenemos nuestros computadores de escritorio, notebooks, tablets, smartphone y smartwatch nos hacen “dependiente” de la red.

Por ahí e leído que la internet puede llegar a ser una adicción, como cualquier otra, si llega al punto de ser un reemplazo y una vía de escape para no enfrentar los problemas que la vida nos pone enfrente para que busquemos diferentes soluciones a esos diferentes problemas; para así también dar a conocer esa solución, quizás convirtiéndola en un emprendimiento.

Hay veces que es necesaria una desconexión, es necesario disfrutar el tiempo con nuestros seres queridos; sin más, la noche de año nuevo me pillo a mi mismo viendo lo que otros como yo, algunos conocidos en persona, familiares o amigos publicaban en twitter o instagram, quizás perdiendome de alguna grata conversación en este mundo off.

Especialmente, ver las caras de quienes amo, mi familia, disfrutar un día con ellos sin estar “distrayéndome” con algunas de las pantallas alimenta el alma, el espíritu, especialmente para comenzar un nuevo año cargado de metas y objetivos.